Crónicas Meridanas, primera parte

¡Qué tal lectores del Club Verde!

Hace mucho que no les escribo y es que no he encontrado el momento en que la ocasión, el motivo e inspiración se junten para traerles algo interesante, pero ahora que estuve en la capital del estado de Yucatán, en México, creo que bien podría relatarles mi travesía y contarles alguno que otro dato que pueda serles de interés.

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Parque Hidalgo, Merida, Yucatán

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Partí de mi tierra natal, la Ciudad de México, la noche de un martes, con la esperanza de cenar en algún interesante café de Paseo de Montejo, lamentablemente el vuelo se retrasó dos horas y acabé llegando al borde de la madrugada de miércoles, harto, cansado pero con la esperanza de conocer la tierra de Guty Cárdenas, gran exponente de la trova yucateca.

Llegó la mañana y con cierto desgano me levanté de la cama, espabilé y salí en busca de algún sitio para desayunar entre los muchos que hay en Trip Advisor (sí, más vale turista informado que ingenuo chamaqueado) y entonces recordé la lista de recomendaciones que me hizo mi querido hermano, Rodrigo de la Cadena, gustoso de que visitara su tierra Yucatán; así entonces mi alma bohemia fue donde la legendaria peña trovera meridana se reunía frecuentemente, al Hotel Caribe, esto como a la 1 p.m.

Para infortunio mío ese preciso día no hubo reunión de trovadores, entonces ya con algo de hambre fui a Helados Santa Clara que está a unos pasos, dentro del Gran Hotel de Mérida, el primero edificado en esa ciudad hacia 1901 (muy bien conservado, debo agregar) y sacié mi antojo con un curioso helado sabor a rol de canela. De ahí, caminé por la 59 (una de las calles más importantes del centro histórico sobre la cual se encontraba mi hotel, entre otros edificios interesantes que adelante mencionaré) hasta llegar a el Parque La Mejorada (que toma su nombre de la iglesia que está enfrente).

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Parque La Mejorada, Mérida, Yucatán

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Cabe mencionar que rodeando este parque se encuentran tanto el Restaurante Los Almendros, visita obligada de cualquiera que esté en Mérida; El camino de flores, dentro del parque; El museo de arte popular de Yucatán; y la Escuela de Música Popular y Trova Yucateca del Centro Cultural Juan Acereto (antes C. C. La Mejorada).

Seguí mi camino hasta dar con el Museo de la Canción Yucateca, donde a un módico, casi irrisorio precio de entrada, puede uno recorrer varias salas donde se hallan figuras e infogramas que versan de la historia antes de la colonia y los relatos de cronistas que acompañaban a los conquistadores y tomaban nota de costumbres y festividades ya existentes en la península.

 

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Guty.

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No quiero reseñarles todo el contenido del museo, pero lo que sí he de decirles que es uno de los más completos en su género, con algunas salas que incluyen material audiovisual, vinilos de pasta antiquísimos, retratos de las grandes figuras de la Trova Yucateca como “Chan Cil”, Cirilo Baqueiro Preve, Pepe Domínguez o el propio Guty, sin duda una experiencia que me cambió el panorama que yo tenía acerca de esta música. Además es de los pocos museos con un anfiteatro donde recurrentemente hay actuaciones en vivo, desde este humilde blog le reconozco a la sociedad y patronato que administra al Museo de la Canción Yucateca su dedicación y esfuerzo por preservar y divulgar su historia.

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Museo de la Canción Yucateca, Mérida, Yucatán.

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Museo de la Canción Yucateca, Mérida, Yucatán.

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Tras terminar mi recorrido solitario por sus instalaciones, buscando la aventura de escuchar música en vivo me fui a la cantina “La Negrita” donde me sorprendió encontrarme con magníficos músicos cubanos cantar lo mismo a Céspedes que a José Antonio Méndez, sin duda un lugar muy recurrido por los turistas de todas latitudes, puesto que pese a llegar relativamente temprano (a eso de las seis de la tarde) ya estaba casi lleno. Acompañé mi estancia en esa cantina con un snack y una cerveza Bohemia (para no errar), hasta que en mi móvil el reloj marcó las 8 p.m.

Tenía agendado ir a la presentación de un libro en el novedoso Palacio de la Música, tomé un Uber so pena de no llegar a tiempo si me iba andando desde ahí, y pronto llegué al sitio. El nombre del autor se me hacía conocido, los apellidos Martín Briceño me remitieron al pasado encuentro en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México, en Agosto precisamente, cuando se celebró un foro sobre el Centenario del Bolero Mexicano: Madrigal de Enrique Galaz y Carlos R. Menéndez, estrenado en 1918; ahí dentro de los ponentes se encontraba el notable investigador Mtro. Enrique Martín Briceño quien publicó hace no mucho el libro “Allí canta el ave” sobre la historia de la música yucateca. Entonces la segunda razón por la cual el nombre del autor que presentaba el libro ese día en el novedoso museo meridano fue por el libro “La muerte del ruiseñor”, que de una forma original trata sobre la vida de Guty Cárdenas y que desafortunadamente no había podido conseguir en la capital.

¡Y pues, se trataba de Carlos Martín Briceño! Sin dudarlo me anticipé a tomar un buen lugar, y aproveché, al terminar la presentación de la cual la SEDECULTA de Yucatán hizo una buena cobertura, para adquirir la novedad y el libro ansiado hace tiempo, mismos que amablemente su autor me dedicó y firmó.

Finalizado el evento mi noche seguía, pues tenía ya un encuentro deseado con bastante tiempo de antelación, y es que en esta ciudad residía el Mtro. Fernando S. Madrid, quien amablemente me informó que estaba amenizando el bar La Hach del hotel Fiesta Americana (que me sorprendió de lo grande que es, como el detalle de que cuenta con una plaza comercial en su planta baja) al norte, entre la Av. Colón y Paseo de Montejo, entonces me dirigí a ese lugar. Para quienes no me conocen tanto he resumir que el Mtro. Fernando es el culpable de que le tomara cariño al piano-bar y me animara a cantar en público, una larga historia que quizás contaré en otra ocasión.

Llegué y con una bebida fría me deleité del trío de jazz que dirigía mi amigo y notable músico, don Fer, hasta el momento en que el trío se convirtió en cuarteto puesto que me invitaron a interpretar algunos standards de jazz -cosa que no hacía hace tiempo, mucho tiempo-, evocando esas noches en Le Petit Jazz, allá por el norte de la capital, donde yo me quedaba de ocho de la noche hasta que cerraba el lugar. Y bueno, esta ocasión no fue la excepción y como a eso de las once el Mtro. Fernando se ofreció llevarme a mi hotel en el centro, platicamos un poco y me despedí, aunque quedamos en vernos de nuevo, ya no nos fue posible -sobre todo porque ya las agendas no empataron, pero prometí volver pronto-.

 

¡Hasta aquí esta primera parte! Espero les haya parecido interesante este relato de aventuras por la Ciudad Blanca, Mérida. ¡Pronto la continuación! Déjenme sus comentarios, sugerencias o anotaciones aquí, en Facebook, Instagram o Twitter, con gusto atenderé y contestaré sus comunicaciones.

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Adiós… María Dolores Pradera

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Se apagó aquella voz que hizo internacionalmente conocidas canciones como “La flor de la canela”, “Fina estampa”, o aquél hermoso vals “De carne y hueso” de Graciela Arango de Tobón, compositora colombiana, que incluso llegó a grabar Estela Núñez en una magnífica versión que tengo el gusto de atesorar en mi discoteca virtual.

Vamos amarraditos los dos espumas y terciopelo, yo con un recrujir de almidón y tú serio y altanero…” quizá sea “Amarraditos” la canción con la que más la identifiqué, y es que la señora María Dolores Pradera sigue siendo una de las cantantes consentidas de mi madre y de mi abuela materna; inclusive cuando murió la mexicana nacida en Costa Rica (porque, eso sí, los mexicanos nacemos donde se nos pega la gana…) Chavela Vargas, muchos de mis amigos y compañeros de clase, sobre todo las chicas, se volcaron en su música y se volvió su nueva ídolo, cual hipster que encuentra en un intérprete veterano la quimera digna para adornar su vida cotidiana y adorarla. Y venían las chocantes comparaciones… Ellos celebraban la voz arguandientosa de la Vargas, hasta su vida de altibajos (corrieron las anécdotas, las historias y los chismes como fuga de agua a presión, mojando tinta lo mismo en los blogs como en los medios de comunicación), yo contestaba con la finura de mi María Dolores, y su versión exquisita de “El tiempo que te quede libre”.

 

No sé ciertamente quien la grabó primero con este arreglo, si Helenita Vargas o María Dolores Pradera, pero en ambos casos son grabaciones exquisitas al oído, sin la necesidad de mayor instrumentación que de guitarras, ese era parte del encanto de María Dolores, acompañamiento sencillo para que la voz sutil, de terciopelo de esta cantante luciera valses lo mismo que “Échame a mí la culpa” de Ferrusquilla, es decir, también cantaba magníficamente las rancheras. Recordemos uno de los éxitos de los sesentas (o fines de cincuentas): Y ya… que en México se hizo inmortal en la voz de La Tariácuri, Amalia Mendoza.

 

Llegó aquí en México a presentarse en varios programas de televisión, como testimonio de su gran versatilidad en el siguiente video podemos apreciar su voz acompañada por el Mariachi Vargas de Tecalitlán.

No quiero que se convierta esta entrada de mi blog en una semblanza más como las que abundan en estos días por doquier, siempre que muere una gran figura salen a relucir quienes resumen la vida y obra de ésta. Más bien, mi querida cancionera, sea este un tributo a ti, María Dolores Pradera, que poco a poquito me fuiste acostumbrando a la sencillez con la que cantabas las rancheras, sin mariachi, pero que con tu estilo fino hacías lucir muchas veces viejas joyas de nuestra música mexicana y del folclor popular latinoamericano. La siguiente canción la escuché con en su voz antes de descubrir que el gran Felipe Arriaga la grabara en los 70s.

 

 

Cierro este pequeño homenaje con una de las grabaciones importantes de María Dolores, perteneciente a ese bello disco de Luna Nueva de Rosana, de una canción que el mismo Emmanuel (sí, el de “Al final”, “Bella Señora” o “El día que puedas”) grabó con mariachi para Polydor poco antes de que ésta quebrara (lo cual hace que ese disco, hoy en el archivo de Universal Music me parece, sea difícil de conseguir). Escuchemos la voz de su compositora, Rosana, y de esta grande que se acaba de ir, tras 93 años de mucha vida, mucha alegría y mucha música.

 

Conozca a… Cheíto González

Sé que falté a la promesa de escribir un articulo por mes, daño que resarciré durante marzo y abril y que seguro será de su agrado, amables lectoras y lectores de este blog, nuestro Club Verde. Sin mayor preámbulo doy pie a hablar de un personaje interesante.

La pluma del poeta Juan J. López nos relata que en vida toda la sociedad puertorriqueña, de cualquiera de las clases, admiraba la voz de este cantante ya desde el campo o en la urbe.
Tristemente también es uno de los fundadores del “Club de los 27”, ese mismo donde Janis Joplin, Jimi Hendrix y Ritchie Valens confluyen por la misma circunstancia, haber dejado este mundo a tan temprana edad.

Hablaré pues de Cheíto González, quien fue bautizado por el público de la época como “El jilguero arecibeño”. Supe de la voz de Cheíto por mera coincidencia, como una recomendación que apareció en mi cuenta de Spotify, en la lista de Descubrimiento Semanal, hace ya algunas semanas. Cautivado por su clara voz y estilo, me di a la tarea de revisar el disco “Y todavía te quiero” donde se hace acompañar del Trío Casino de Santurce (ciudad puertorriqueña) del cual formo parte en varias épocas.
Resulta que en ese álbum se encuentra una canción que, cuando la escuché por primera vez, su melodía se me hizo muy parecida a la de “Gwendolyne” que hizo internacionalmente conocida Julio Iglesias; bien sea que estemos ante el caso de un plagio o no (no trataré el tema porque es agua de otro cantar), me gustó, y elegí este tema como el primero para acompañar este pequeño artículo/homenaje a alguien que en estos años en México poco se le conoce (caso frecuente con cantantes nacionales e internacionales del género bolero, pues quienes vivieron su época de gloria se nos están yendo).

CHEITO GONZÁLEZ Y SU TRÍO – NO LO DEJES IR
https://www.youtube.com/watch?v=ATSQe2I2wyg

Empecemos por el principio de la vida breve de este cantante. Nació el 21 de enero de 1935 en Arecibo, Puerto Rico (hoy tendría 83 años cumplidos); músico autodidacta, aunque también recibió instrucción en la ejecución de la guitarra en su infancia. Pocos años después, cuando tenía catorce años, por un accidente mientras jugaba con madera, sufrió la pérdida de su ojo izquierdo, debiendo usar un ojo de vidrio, que lo acomplejó de cierta manera junto al hecho de sufrir una calvicie prematura, y por ello era reacio a aceptar que le tomaran fotografías, como se menciona en la biografía que amablemente la Fundación Nacional para la Cultura Popular de Puerto Rico tiene publicada en su sitio (link: https://prpop.org/biografias/cheito-gonzalez/).
La gran capacidad y el registro que dominaba José Pablo Gonzalez Maldonado, como realmente se llamaba, lo motivaron a migrar a la ciudad de Nueva York, la gran manzana, después de triunfar con el Trío América de Puerto Rico. Otros tríos a los cuales perteneció fueron Los Murcianos y el famoso Trío San Juan de Johnny Albino, quien fuera primera voz de Los Panchos. Del trío San Juan fue parte tan sólo unos meses, según informa el investigador Gustavo Leal Benavides en la página dedicada al mismo (link: http://www.triosanjuan-albino.com/historia)

CHEÍTO GONZÁLEZ Y SU TRÍO – ESPINITA
https://youtu.be/D_yFE3r4AXg

Comenté ya que Cheíto se encontraba en tierras americanas y bien, su primera labor fue con el trío Miramar, en esa época grabó “Egoísmo”, con difusión en las estaciones de radio locales. Luego fue parte del Trío Santurce con Rey Arroyo, para en 1952 integrar, como arriba se menciona, el trío Los Murcianos con Máximo y Gelín Torres. De ahí fue a dar al trío de Johnny Rodríguez allá por 1953 al 54.
En este año funda el Trío Casino de Santurce en donde grabó cinco álbumes bajo el sello discográfico Riney. Escuchemosle cantar de Federico Baena el bolero “Cuatro palabras” con su trío (en el video erroneamente indica que lo acompañan Papo Valle y su trío).

CHEÍTO GONZÁLEZ Y SU TRÍO – CUATRO PALABRAS
https://youtu.be/wrih1XQJlQw

Para 1958 llega a la capital mexicana para cubrir la salida de Hernándo Avilés en el famoso trío Los Tres Reyes, donde graban bajo el sello Musart un disco con canciones como “Ya no estás” y “Allá tú” del compositor oaxaqueño Álvaro Carrillo, escuchemos esta última.

LOS TRES REYES – ALLÁ TÚ
https://www.youtube.com/watch?v=c4mHbcsfyBs

Dejando al trío mexicano en el 59, se regresa a su tierra natal y volviendo a conformar al Trío Casino de Santurce, durando un año ahí, siendo acompañado por Raul Balseiro y Charlie López, esposo de Virginia López con presentaciones exitosas en teatros y TV. Esta sería la última versión del original Trio Casino de Santurce, pues al año siguiente Cheíto volvería a Nueva York, para radicarse en esa ciudad.

CHEÍTO GONZÁLEZ Y SU TRÍO – UNA NOCHE MÁS
https://youtu.be/yqwtMD2kIAc

Para estas fechas Cheíto ya arrastraba problemas de adicciones a las drogas, en especial a la cocaína y a la heroína; se comenta que pese a esto su voz estaba intacta, como registran sus grabaciones en Ansonia Récords, sin embargo serían factor importante para lo que vendría después, su muerte trágica.

CHEÍTO GONZÁLEZ Y SU TRÍO – TE ESPERABA
https://youtu.be/tXF-RPnAW-g

Aunque aún se discute si Cheíto González murió por sobredosis en su automóvil, cerca del centro nocturno donde horas antes se había presentado, o bien, fue por intoxicación de gases a razón que el automóvil se encontraba encendido y el se habría quedado dormido dentro. Todo un escándalo fue en ese momento, en la cumbre de su vida artística se apagaba para siempre su voz.

CHEÍTO GONZÁLEZ – ESCÁNDALO
https://www.youtube.com/watch?v=BPS9uZUciM0

Se me hizo curioso que además de bolero Cheíto haya grabado guarachas (típicas de la época, claro) y… lo que podrían ser valses, como el que escucharemos en el siguiente video: Soñar un cariño.

CHEÍTO GONZÁLEZ – SOÑAR UN CARIÑO (VALS)
https://youtu.be/IThUwXN_bAY

Aunque he recopilado lo que está al acceso de cualquiera usando Google, me gustaría saber si alguien puede abundar y nutrir de mejor manera este artículo: escríbame en Twitter: @OmarCarmonaX o busquen mi página: fb.com/omarcarmonax y con gusto tomaré en cuenta sus comentarios. Hasta pronto.

Conozca a Pepe Martinez, del Mariachi Vargas #ClubVerdeMX

CVMX Format

 

Estamos de aniversario, apreciados lectores, pues #ClubVerdeMX cumple un año. Pese a que estuve bastante ausente en esta tertulia nuestra, hoy decidí tomar como ejemplo a uno de los personajes más importante del mariachi más emblemático y conocido en el mundo: el Mariachi Vargas de Tecalitlán, que en este año cumple 121 años de haber sido fundado por don Gaspar Vargas, y cuya tradición sigue perpetuándose con la dirección del grandísimo compositor, arreglista y músico, el maestro Don Rubén Fuentes Gassón, y bajo la dirección de Carlos Martínez desde 2014.

Hablaremos pues del antecesor del actual director de esta institución de la música vernácula mexicana, quien no solamente ha sabido llevar a este gran conjunto de excelentes músicos manteniendo la vigencia y calidad que se espera de ellos, sino que también ha colaborado en la composición y coautoría de nuevas canciones de este género, muchas de ellas grabadas por cantantes insignes de la música ranchera como Vicente Fernández, Azucena, Ezequiel Peña, entre muchos otros.

Nacido en 1941, esta leyenda del mariachi a los 25 años ya había fundado su propio conjunto: el Mariachi Nuevo Tecalitlán (junto a su hermano Fernando), que recientemente participó en el, hasta hoy, más reciente disco de Vicente Fernández, grabado en el Estadio Azteca, con motivo del último concierto que dio, dando paso a su retiro de los escenarios. Remontándonos a esa época, escuchemos a este mariachi en sus primeras grabaciones en Discos Musart, hoy parte de Concord Music Group.

Como vemos, un estilo muy alegre y una ejecución excelente ya distinguía a este naciente mariachi, grabando en una de las principales disqueras del género que era la Musart donde Antonio Aguilar, Flor Silvestre y otros más grababan. Además de ello, Martínez grabó con el Mariachi Águila de Guadalajara un disco con diversas canciones mexicanas, arregladas y cantadas por él mismo, para “Discos Corona” en los 60’s. (Cabe mencionar que Discos Corona era una subsidiaria de Crown Records, asentada en Los Ángeles, CA).

 

Según cuentan los miembros del Mariachi Nuevo Tecalitlán (información que habría que constatar en los elepés y fuentes pertinentes), Vicente Fernández grabó con ellos sus 4 primeras canciones, habría que investigar si se refieren a su etapa con RCA/CBS allá por 1967/1968, o las canciones grabadas en Discos Orfeón (Un EP de 4 canciones [dos por lado] que contiene “EL JINETE”, “UNO MÁS”, “ENTRE SUSPIRO Y SUSPIRO” y “EL HOMBRE SIN PRECIO” producido por “Paco de la Barrera” [sic] con el código EP-943; y un Disco completo de 10 canciones con el título “EL FABULOSO VICENTE FERNÁNDEZ”), o bien las grabaciones que hizo Vicente para Discos Guinart de Guadalajara. Si este artículo llega a la vista de personas que tengan el dato, se les agradecerá infinitamente nos esclarezcan qué canciones grabó Fernández con el Nuevo Tecalitlán; regresando al tema principal, en 1975, cuando Jesús Rodriguez de Hijar deja el Vargas a Pepe Martínez se le invita a hacer una audición, y es prontamente aceptado en el mariachi, que además vivía una de sus décadas con más actividad en lo que a grabar con artistas se refiere; según relata la pagina “wikia mariachi”, fue Pepe Martinez el que escribió los arreglos de las primeras grabaciones con mariachi de Rocío Dúrcal (información que queda por constatar, pero dado que en internet hay tan pocas fuentes confiables que retomen este tema, lo dejamos a criterio de ustedes, lectores).

A Pepe Martinez le es encargada la dirección del Vargas, llevándolo alrededor del mundo con gran éxito; además para la década de los 80’s ya destacaba por sus composiciones, tanto rancheras como sones jaliscienses, escuchemos uno de ellos que a la fecha varios mariachis han adoptado en sus repertorios: El Caporal.

 

José “Pepe” Martínez es conocido también por hacer popurrís de otros autores, una de las cosas que atrajo la atención, en aquél entonces, de Rubén Fuentes, y parte del por qué fue invitado a pertenecer al Vargas. Uno de los popurrís más conocidos es el que hizo con canciones propias de Veracruz, grabado en los 80’s por el propio Mariachi Vargas, aquí interpretado en vivo durante una gira en Japón.

 

Como co-autor se ha destacado con temas populares, uno de los éxitos que trascendió el género de la ranchera fue “Qué chulada de mujer”, escrito en colaboración con Manuel Alcaraz Vargas, hoy ex miembro del Mariachi Vargas. Esta canción es conocida también en la voz de Vicente Fernández y de Ezequiel Peña (que la grabó con banda).

No ha sido el único tema que Vicente Fernández le ha grabado, también en 2006, en el disco “La tragedia del vaquero”, incluyó la canción “Ponle precio” que en los 70’s ya había grabado el propio Mariachi Vargas de Tecalitlán. Escuchemos la voz de Manuel Godina, “El Conais”, uno de los cantantes más reconocidos en la historia de este mariachi.

Otra de las canciones que también ha sido retomada por una de las actuales representantes de la música ranchera, Azucena, fue el tema “Para dejarte de amar”, que a finales de los 90’s el Vargas grabó en su álbum “Al son que nos toquen”.

Resulta interesante también que en los dos discos que el cantante Luis Miguel ha grabado con el Mariachi Vargas se encuentren también canciones originales de Pepe Martinez, me refiero a “El Viajero” (México en la piel, 2004) y “La fiesta del mariachi” (México por siempre, 2017), en ambos casos fueron el primer sencillo de cada disco. No hay duda de que a pesar de lo breve de este blog, se le reconoce a Don Pepe Martinez Barajas su gran contribución a nuestra música ranchera y al mariachi mismo, que es patrimonio inmaterial de la humanidad, declarado por la UNESCO hace ya varios años. Me despido con “La fiesta del mariachi”, en voz del Sol de México.

Joyas musicales de… Luis Demetrio

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Queridas y queridos lectores, la ocasión que sustenta nuestra concurrencia es la de conocer “el lado B” de tan distinguido compositor, seguro estoy que más de uno de ustedes le conoce cuando menos una canción: ya sea que ésta se llame “Si Dios me quita la vida”, “En tu pelo”, o “La puerta”, esa que se cerró detrás de ti.

Luis Demetrio Traconis Molina, menor de los cuatro hijos, y único varón, de don Juan B. Traconis y Ofelia Molina, nació en Mérida, Yucatán, el 21 de abril de 1931. A bien tiene la Sociedad de Autores y Compositores de México ofrecernos muchos datos clave en la historia de este gran compositor yucateco… esta canción, si bien en 1955 se la grabó el Cuarteto Armónico (a quienes debe escuchar para sopesar la calidad vocal y el estilo incomparable y exquisito de este conjunto), escuchémosla en voz de su propio compositor en el programa “Noches bohemias”:

 

Otra de sus bellas composiciones es el bolero “Apóyate en mi alma”, que recientemente el distinguido intérprete y compositor de boleros (y además amigo muy querido y admirado), Rodrigo de la Cadena, grabó con orquesta sinfónica, elevando esta creación a un nivel nunca antes dimensionado.

 

Finalmente les dejo una de esas rarezas que me gusta encontrar, una canción titulada “Piénsalo” que grabara la notable cantante Gloria Lasso, poco recordada en estos tiempos (como muchas otras personas notables que han contribuído a nuestra historia musical).

Conozca a… Fernando Valadés

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Queridas y estimados lectores, una vez más nos reúne la curiosidad en este nuestro club, donde hablamos de varios temas, siendo la música el principal de ellos. Se me ocurrió escribir acerca de este compositor sinaloense dado que hace unas semanas mi querido amigo Rodrigo de la Cadena (con quien tengo el honor de colaborar, como usted sabe, sábado a sábado en ABC Radio, que ud. puede sintonizar en el 760 de Amplitud Modulada en la Ciudad de México y área metropolitana, o bien, por internet aquí) compartió un video donde acompañaba en el piano a mi también estimado José Antonio Campa, quien interpretaba “¿Por qué no he de llorar?”, una canción que desconocía por completo, al autor lo había visto siendo mencionado en algún libro por ahí, pero como dice el dicho “uno nunca deja de aprender”.

Según información de nuestros amigos de “El Blog del Bolero”, Don Fernando nació el 1ro de abril de 1920, en el seno de una familia de abolengo. Vivió soportando una salud frágil a razón de un accidente con una de sus nanas que le dio veneno para hormigas, pensando que era leche, según relata el citado blog. (ver relato completo y semblanza aquí)

Pero vayamos a la música ¿les apetece? Comencemos con uno de sus más bellos boleros, Asómate a mi alma, escuche usted:

 

Aunque con impedimentos físicos, eso no fue barrera para que Fernando desarrollara ampliamente sus dotes artísticas y creativas, hasta diferentes estilos. Escuchemos pues a Carlos Cuevas cantar de este compositor “Cómo de que no”.

Muchas de sus canciones podríamos considerarlas como de arrabal, de desamor. Este compositor no sólo grabó para la RCA Víctor (Hoy parte del gran conglomerado o trust que es Sony Music), sino también para el sello Musart (que recién fue adquirido por Concord Music Group).

 

Para mediados de la década de 1960 este compositor ya era respetado y famoso a lo largo y ancho de la república mexicana, me permito citar un artículo del diario “La Voz del Norte” para ejemplificar de mejor manera el éxito de Fernando en aquellos años.

“Cuando iniciaba mis estudios profesionales en la Escuela Superior de Economía, del Instituto Politécnico Nacional, en la ciudad de México, un día, no preciso bien si de 1963 o 1964, descubrí, anunciado en la cartelera del popularísimo teatro Blanquita, al admirado paisano Fernando Valadés. Agotando la mesada de mi beca estudiantil, el siguiente sábado me lan­cé a comprar mi boleto de galería. Ya en mi butaca, olvidado del elenco en el que figuraba la famosísima María Victoria, empecé a pensar con inquietud cómo iría a recibir el público a nuestro compositor lisiado. Temía que algún inoportuno pa­sado de copas le perdiera el respeto, por su apariencia, cuan­do se desplazara en el escenario. En eso pensaba cuando, en medio de la absoluta oscuridad, se escuchó: “El Teatro Blan­quita se enorgullece de presentar a Fernando Valadés, su voz, su piano y sus canciones”.

Con perfecta sincronía se escucharon las notas del piano con la introducción de “Asómate a mi alma”, al tiempo que se abría lentamente el telón y una potente luz vertical caía sobre el cantautor, sentado de perfil, en medio del escenario, acompañándose a sí mismo, frente al hermoso piano negro, de cola, inundándose de aplausos la negrura de la sala.”

Aquí pueden leer el artículo completo de Faustino Lopez Osuna, a quien agradecemos haya publicado tan interesante texto para beneplácito de muchos interesados en la vida y obra de Fernando Valadés.

 

 

Hay que acercarse al patrimonio musical que tiene México, tan diverso que cada día hasta el más conocedor acaba descubriendo alguno que otro garbanzo de a libra que lo sorprenda. Hasta aquí queridos lectores, nuestra reunión ¡Ya los extrañaba!

A #20AñosDeRomances de @LMXLM #LuisMiguel #ClubVerdeMX

Para muchos (me incluyo) es el mejor disco, hasta el momento, de la serie de catálogo “Romance” de Luis Miguel. La grabación fue comandada, dirigida y supervisada por dos grandes genios: Bebu Silvetti y Armando Manzanero, y sin duda es uno de los álbumes más vendidos del género bolero en la historia de la música internacional. Luis Miguel, tras escindirse de Kiko Cibrián por problemas personales y legales inclusive (un tema de plagio de una canción cuya autoría se presume a Cibrián y al propio Luis Miguel) logra volver al top de popularidad, llegando a ser el 2do álbum en popularidad de 1997 por debajo del disco Tango de Julio Iglesias (que para mi gusto Julio ya estaba tomando un estilo muy new age que no es de mi particular agrado).

Uno de los temas más bellos que merecían video musical pero que nunca tuvo fue Contigo de Bebu Silvetti, desde los arreglos hasta la interpretación de una letra preciosa y poética, este track del disco Romances lo considero la cereza de tremendo manjar.

 

Dicho sea, este bolero se creó, contrario al resto de canciones del álbum, en 1997, mismo año de lanzamiento de esta obra referente del bolero contemporáneo. La segunda joya que me parece digna de resaltar en esta pequeña entrada homenaje al disco de Romances es una canción escrita y compuesta por el ídolo de la canción francesa, el incansable Charles Aznavour, los dejo con “De quererte así”, esperando aún que el que fuera el Sol de México, el ídolo de la música contemporánea de nuestro país vuelva a los estudios y nos regale música de esta calidad, que lo llevó a la cima del éxito.