Adiós… María Dolores Pradera

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Se apagó aquella voz que hizo internacionalmente conocidas canciones como “La flor de la canela”, “Fina estampa”, o aquél hermoso vals “De carne y hueso” de Graciela Arango de Tobón, compositora colombiana, que incluso llegó a grabar Estela Núñez en una magnífica versión que tengo el gusto de atesorar en mi discoteca virtual.

Vamos amarraditos los dos espumas y terciopelo, yo con un recrujir de almidón y tú serio y altanero…” quizá sea “Amarraditos” la canción con la que más la identifiqué, y es que la señora María Dolores Pradera sigue siendo una de las cantantes consentidas de mi madre y de mi abuela materna; inclusive cuando murió la mexicana nacida en Costa Rica (porque, eso sí, los mexicanos nacemos donde se nos pega la gana…) Chavela Vargas, muchos de mis amigos y compañeros de clase, sobre todo las chicas, se volcaron en su música y se volvió su nueva ídolo, cual hipster que encuentra en un intérprete veterano la quimera digna para adornar su vida cotidiana y adorarla. Y venían las chocantes comparaciones… Ellos celebraban la voz arguandientosa de la Vargas, hasta su vida de altibajos (corrieron las anécdotas, las historias y los chismes como fuga de agua a presión, mojando tinta lo mismo en los blogs como en los medios de comunicación), yo contestaba con la finura de mi María Dolores, y su versión exquisita de “El tiempo que te quede libre”.

 

No sé ciertamente quien la grabó primero con este arreglo, si Helenita Vargas o María Dolores Pradera, pero en ambos casos son grabaciones exquisitas al oído, sin la necesidad de mayor instrumentación que de guitarras, ese era parte del encanto de María Dolores, acompañamiento sencillo para que la voz sutil, de terciopelo de esta cantante luciera valses lo mismo que “Échame a mí la culpa” de Ferrusquilla, es decir, también cantaba magníficamente las rancheras. Recordemos uno de los éxitos de los sesentas (o fines de cincuentas): Y ya… que en México se hizo inmortal en la voz de La Tariácuri, Amalia Mendoza.

 

Llegó aquí en México a presentarse en varios programas de televisión, como testimonio de su gran versatilidad en el siguiente video podemos apreciar su voz acompañada por el Mariachi Vargas de Tecalitlán.

No quiero que se convierta esta entrada de mi blog en una semblanza más como las que abundan en estos días por doquier, siempre que muere una gran figura salen a relucir quienes resumen la vida y obra de ésta. Más bien, mi querida cancionera, sea este un tributo a ti, María Dolores Pradera, que poco a poquito me fuiste acostumbrando a la sencillez con la que cantabas las rancheras, sin mariachi, pero que con tu estilo fino hacías lucir muchas veces viejas joyas de nuestra música mexicana y del folclor popular latinoamericano. La siguiente canción la escuché con en su voz antes de descubrir que el gran Felipe Arriaga la grabara en los 70s.

 

 

Cierro este pequeño homenaje con una de las grabaciones importantes de María Dolores, perteneciente a ese bello disco de Luna Nueva de Rosana, de una canción que el mismo Emmanuel (sí, el de “Al final”, “Bella Señora” o “El día que puedas”) grabó con mariachi para Polydor poco antes de que ésta quebrara (lo cual hace que ese disco, hoy en el archivo de Universal Music me parece, sea difícil de conseguir). Escuchemos la voz de su compositora, Rosana, y de esta grande que se acaba de ir, tras 93 años de mucha vida, mucha alegría y mucha música.

 

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